pues yo acabo de descubrir la sopa de ajo, sí, a estas alturas.
Hay montones de vídeos de cómo se hace, y la verdad es que es lo más fácil del mundo.
Se me ocurrió hacerla el otro día porque dicen que el ajo es un antibiótico natural, y como he tenido cistitis, para regorzar el antibiótico de verdad, me decidí a probar. Además tenía medio pan fosilizado y poca cosa más excepto ajos.
He usado, para medio litro largo de sopa (2 personas):
5 dientes de ajo cortados en láminas
Pimentón dulce
Aceite de oliva
Un cubito de caldo de pollo bajo en sal
Pan duro (media barra o menos)
Pelamos y cortamos los ajos, y los doramos a fuego medio/alto en una cazuela con un buen chorro de aceite. Cuando están dorados ponemos el pimentón, damos una vuelta y enseguida echamos el pan, porque si no se quema.
Cuando el pan está impregnado de aceite y pimentón, echamos el agua y en cuanto hierve, cubito de caldo, un minutito y bajamos el fuego al mínimo para que haga chup chup una media horita.
¡Me resolvió la cena! La foto no le hace justicia, soy un desastre para estas cosas, pero estaba riquísima.
Cocina de casa sencilla y sin pretensiones, para comer bien en casa todos los días sin complicarse ni pasarse la mañana en la cocina.
domingo, 10 de febrero de 2019
sábado, 27 de enero de 2018
Pollo guisado en Crock Pot
Hace un rato os describía mi primer experimento crockpot. Ha salido bien. Os lo cuento.
En casa tenía básicos de los que siempre tengo: pechugas de pollo congeladas, guisantes congelados, patatas eco de Consum, cebolla frita Hida de lata, tomate frito y zanahorias. También tenía un vino blanco abierto.
He comprado judías verdes planas, champiñones y ajos.
Para 4 raciones
4 Pechugas de pollo enteras
2 patatas
Un vaso grande de guisantes congelados
6 judías verdes
2 zanahorias
2 dientes de ajo
Medio paquete de champis laminados
3h30 en alta
He puesto la cebolla frita lo primero con la olla enchufada en baja. He cortado la verdura en trozos no muy pequeños y todo a la olla. Un chorrito de vino, un chorrito de tomate frito, una pizca de sal y medio cubito de caldo de verduras. Tapar, cambiar a alta y...
La verdura, con su sabor, tierna pero no demasiado blanda. La salsa, ligada y el pollo jugoso. No me ha hecho falta ni pan. Mi marido ha repetido y se ha cargado mi plan de guardar 2 raciones para otro día. Pero yo encantada.
Etiquetas:
cocción lenta,
crock pot,
crockpot,
fuego lento,
nutrición,
sabor,
thermomix,
vida sana
Y llegó la Crockpot
Esa modernez antigua, porque ya en el año de la catapuna se usaba en Inglaterra para guisar, aunque aquí no llegara hasta hace relativamente poco con promesas de ahorro en luz y de máximo sabor en todo lo que le eches.
Llegó mi Crockpot negra digital para 5 raciones (somos 2, pero quiero cocinar ya para más y en previsión de congelar por ración). Y yo empecé a experimentar.
Porque las recetas de webs como Crockpotting.es, que son muy completas, con sus cantidades, sus recomendaciones, a mí me parecían muy historiadas (para todo hay que sofreír en otro cacharro y ya, pereza), y las del libreto que viene con la maquinita... pues bueno, eran muy... americanas. Pulled pork, costillas en salsa barbacoa... nah. Nunca he comido de eso, no voy a empezar ahora.
Además, si me habéis leído hasta aquí ya sabéis que no se me da nada bien lo de medir las cosas y soy más de "a ojo". Después de estudiarme mil recetas y dudar de por dónde empezar, he decidido empezar por un pollo guisado.
Esto es un experimento total. Malo no puede salir... pero ya veremos si está en su punto con el tiempo que le he puesto.
Si sale bien, os cuento qué he puesto y el tiempo de cocción.
¿Y para qué quiero yo una olla de cocción lenta si lo que quiero yo es ir a toda castaña, con lo bien que me va la Actifry y la vitro para cosas de cocer, hervir y rehogar? Pues por lo siguiente:
En unas horitas sabremos cómo ha salido ese primer experimento.
¡Crucemos los dedos!
Llegó mi Crockpot negra digital para 5 raciones (somos 2, pero quiero cocinar ya para más y en previsión de congelar por ración). Y yo empecé a experimentar.
Porque las recetas de webs como Crockpotting.es, que son muy completas, con sus cantidades, sus recomendaciones, a mí me parecían muy historiadas (para todo hay que sofreír en otro cacharro y ya, pereza), y las del libreto que viene con la maquinita... pues bueno, eran muy... americanas. Pulled pork, costillas en salsa barbacoa... nah. Nunca he comido de eso, no voy a empezar ahora.
Además, si me habéis leído hasta aquí ya sabéis que no se me da nada bien lo de medir las cosas y soy más de "a ojo". Después de estudiarme mil recetas y dudar de por dónde empezar, he decidido empezar por un pollo guisado.
Esto es un experimento total. Malo no puede salir... pero ya veremos si está en su punto con el tiempo que le he puesto.
Si sale bien, os cuento qué he puesto y el tiempo de cocción.
¿Y para qué quiero yo una olla de cocción lenta si lo que quiero yo es ir a toda castaña, con lo bien que me va la Actifry y la vitro para cosas de cocer, hervir y rehogar? Pues por lo siguiente:
- Quiero cocinar carnes (no sé hacerlo con la vitro ni con el gas, no le pillo el punto)
- Quiero hacer guisos de cuchara a fuego lento sin gastar (solo tengo vitro y gasta bastante)
- Quiero poder dejar la olla toda la noche haciendo chup chup y que se pare sola (función "mantener caliente" cuando llega al final de la cocción programada)
- Quiero poder poner los ingredientes por la mañana y al mediodía tener la comida caliente
- Y quiero que además me dé para congelar, ya que me pongo a pelar y cortar cosas.
En unas horitas sabremos cómo ha salido ese primer experimento.
¡Crucemos los dedos!
miércoles, 10 de enero de 2018
El cocido de Reyes
En mi casa se comía cocido a menudo, los domingos, y alguna vez el día de Navidad, si no venía alguna de las abuelas a comer a casa. Cuando había visita o comida con la familia extensa, mi madre preparaba cosas más selectas, por así decirlo. No recuerdo cuándo se empezó a comer cocido el día de Navidad. El caso es que con el tiempo, cuando mi madre ya no estaba y tenía que hacerlo yo, fui variando el día según pudiera o no dedicarle tiempo a cocinar.
El año pasado no recuerdo en qué fecha lo hice, pero sí recuerdo preparar por un lado la verdura y por otro las carnes, porque mi cuñada era vegetariana. Este año ya no lo es y, a petición suya, he cambiado el menú de Reyes que solía consistir en aperitivos, gambas y merluza al horno por nuestro ya tradicional cocido de Reyes.
El caso es que en cada hogar el cocido tiene su receta y sus trucos. Mi madre hervía la verdura y la carne por separado, y luego juntaba todo el caldo. Yo lo hice así varias veces, pero un año mi tía me dijo que ella lo ponía todo junto y lo dejaba hervir a fuego lento horas y horas. Decidí probarlo, porque era menos lío que andarme con dos cazuelas.
Aunque no es precisamente una receta rápida ni cómoda, quiero compartirla porque las sobras y el caldo dan para varios días, y aprovechar o que ya tenemos en la nevera siempre está bien.
Bueno, como os imaginaréis, soy más de arreglos para cocido del supermercado que de ir a la carnicería. Quería comprarlo todo de la mejor calidad este año, pero el viernes 5 se me complicó la vida y decidí que me quedaba con los arreglos envasados. El caso es que el año pasado usé el de Mercadona y me quedó la carne dura. Este año he probado el de Consum, que viene con pelota (pero sin chorizo) y te regalaban la verdura, aunque algo escasa.
Yo no lo hago de tres vuelcos sino de dos y medio (carne, verdura, caldo), por llamarlo de algún modo, ya que no pongo fideos. Aquí va lo que compré el día de antes:
1 arreglo de carne para cocido de Consum (verdura de regalo, si no está esta promoción, se compra un arreglo de verdura y apañado)
1 paquete de 3kg de patata gallega de Consum
1 pelota extra (porque nos encanta)
1 chorizo para guisar
1 bandeja de añojo
1 bote de garbanzos grande
Me costó todo unos 12€.
Lo primero es lavar la carne y cubrirla de agua fría en una olla grande. Y a fuego lento todo, aunque la morcilla si no se hace aparte, hay que sacarla a los 20 minutos porque si no, se deshace y lo "mancha" todo.
Mientras, voy lavando las verduras. Como pongo el nabo, la chirivía y el napicol con la piel, tardan bastante en hacerse así que lo pongo todo junto cuando la carne ya lleva un rato al fuego. Me gusta más que los sabores se mezclen desde el principio, aunque como os decía, el arreglo de verdura "de regalo" era tan escaso que esta vez predominaba el sabor de la carne. Hay quien pone una ñora o una manzana para suavizar el sabor (tip de mi tía). Al cabo de un rato echo un poco de sal, pero solo en el caso de que el arreglo no lleve punta de jamón, que es muy salada. Hay que dejar la olla a fuego lento horas y horas, mínimo 3, que es lo que dicen todas las recetas que necesita la carne para quedar en su punto.
Yo esta vez puse la carne al fuego a las 10:00, la verdura un poquito después, las patatas en mitades y los garbanzos de bote, previamente lavados, a las 14h00. Apagué el fuego a las 14h30 y dejé la olla media hora más con el calor residual de la vitro.
Al terminar la cocción, lo coloqué todo en bandejas como siempre se hacía en casa: garbanzos y verduras en una bandeja, carnes en otra, y una sopera con el caldo. Nosotros no hacemos fideos para el caldo. O bien lo tomamos en taza, o bien remojamos el plato con el caldo, y así podemos comernos la patata machacada y jugosa.
Y ya está. Es muy fácil y siempre queda bien. Lo mejor es que la día siguiente se puede hacer arroz de cocido, y como seguro que sobra caldo, se puede congelar para hacer sopas u otros guisos.
Si llegáis al postre, lo ideal son mandarinas o naranja pero quién va a comer fruta habiendo Roscón de Reyes, ¿no? Así estábamos a media tarde... rodando, pero ¡estaba buenísimo!
El año pasado no recuerdo en qué fecha lo hice, pero sí recuerdo preparar por un lado la verdura y por otro las carnes, porque mi cuñada era vegetariana. Este año ya no lo es y, a petición suya, he cambiado el menú de Reyes que solía consistir en aperitivos, gambas y merluza al horno por nuestro ya tradicional cocido de Reyes.
El caso es que en cada hogar el cocido tiene su receta y sus trucos. Mi madre hervía la verdura y la carne por separado, y luego juntaba todo el caldo. Yo lo hice así varias veces, pero un año mi tía me dijo que ella lo ponía todo junto y lo dejaba hervir a fuego lento horas y horas. Decidí probarlo, porque era menos lío que andarme con dos cazuelas.
Aunque no es precisamente una receta rápida ni cómoda, quiero compartirla porque las sobras y el caldo dan para varios días, y aprovechar o que ya tenemos en la nevera siempre está bien.
Bueno, como os imaginaréis, soy más de arreglos para cocido del supermercado que de ir a la carnicería. Quería comprarlo todo de la mejor calidad este año, pero el viernes 5 se me complicó la vida y decidí que me quedaba con los arreglos envasados. El caso es que el año pasado usé el de Mercadona y me quedó la carne dura. Este año he probado el de Consum, que viene con pelota (pero sin chorizo) y te regalaban la verdura, aunque algo escasa.
Yo no lo hago de tres vuelcos sino de dos y medio (carne, verdura, caldo), por llamarlo de algún modo, ya que no pongo fideos. Aquí va lo que compré el día de antes:
1 arreglo de carne para cocido de Consum (verdura de regalo, si no está esta promoción, se compra un arreglo de verdura y apañado)
1 paquete de 3kg de patata gallega de Consum
1 pelota extra (porque nos encanta)
1 chorizo para guisar
1 bandeja de añojo
1 bote de garbanzos grande
Me costó todo unos 12€.
Lo primero es lavar la carne y cubrirla de agua fría en una olla grande. Y a fuego lento todo, aunque la morcilla si no se hace aparte, hay que sacarla a los 20 minutos porque si no, se deshace y lo "mancha" todo.
Mientras, voy lavando las verduras. Como pongo el nabo, la chirivía y el napicol con la piel, tardan bastante en hacerse así que lo pongo todo junto cuando la carne ya lleva un rato al fuego. Me gusta más que los sabores se mezclen desde el principio, aunque como os decía, el arreglo de verdura "de regalo" era tan escaso que esta vez predominaba el sabor de la carne. Hay quien pone una ñora o una manzana para suavizar el sabor (tip de mi tía). Al cabo de un rato echo un poco de sal, pero solo en el caso de que el arreglo no lleve punta de jamón, que es muy salada. Hay que dejar la olla a fuego lento horas y horas, mínimo 3, que es lo que dicen todas las recetas que necesita la carne para quedar en su punto.
Yo esta vez puse la carne al fuego a las 10:00, la verdura un poquito después, las patatas en mitades y los garbanzos de bote, previamente lavados, a las 14h00. Apagué el fuego a las 14h30 y dejé la olla media hora más con el calor residual de la vitro.
Al terminar la cocción, lo coloqué todo en bandejas como siempre se hacía en casa: garbanzos y verduras en una bandeja, carnes en otra, y una sopera con el caldo. Nosotros no hacemos fideos para el caldo. O bien lo tomamos en taza, o bien remojamos el plato con el caldo, y así podemos comernos la patata machacada y jugosa.
Y ya está. Es muy fácil y siempre queda bien. Lo mejor es que la día siguiente se puede hacer arroz de cocido, y como seguro que sobra caldo, se puede congelar para hacer sopas u otros guisos.
Si llegáis al postre, lo ideal son mandarinas o naranja pero quién va a comer fruta habiendo Roscón de Reyes, ¿no? Así estábamos a media tarde... rodando, pero ¡estaba buenísimo!
Etiquetas:
cocido,
cocido de tres vuelcos,
cocina fácil,
fuego lento,
navidad
miércoles, 6 de julio de 2016
Pollo a los 40 ajos freestyle
Una amiga me pasó una receta de pollo al horno con ajos. Como tengo una fantástica actifry, he versionado la receta de esta manera. Ha quedado bien pero he olvidado hacer una foto del resultado servido...
5 filetes de pechuga de pollo o pavo
1 cabeza de ajos
Aceite de oliva
Hierbas de monte (pebrella, provenzales...)
Sal
1 taza de café de vino blanco (yo le he puesto mirin)m, un vino dulce japonés para cocinar... Lo que había en la nevera)
Ponemos un chorrito de aceite a calentar en la actifry sin el mango giratorio. Luego los ajos, y los dejamos unos minutos. Luego ponemos los filetes de pechuga encima de los ajos. Espolvoreamos con las hierbas. Esperamos que empiecen a hacerse y añadimos el mirin, sal y un poco de agua. Lo dejamos hasta que se doren y se vean los bordes crujientes. Se les puede dar la vuelta para que se doren por los dos lados. Al terminar, espolvoreamos con más hierbas y dejamos reposar.
Lo he servido rociado con su jugo y con guanición de maíz, pero una ensalada de brotes o de canónigos sería ideal.
Los ajos se quedan caramelizados y blanditos, muy ricos, y se pueden untar en la pechuga.
¡Y a comer!
Ya os contaré qué hago con los restos de pollo y salsa.
Etiquetas:
autónomos,
cocina fácil,
Cocina rápida,
pavo,
pollo
domingo, 17 de enero de 2016
Macarrones con salsa de tomate casera, chorizo y jamón
Pues hoy no tenía tiempo y quería hacer unos macarrones con tomate muy simples. Pero resulta que el bote de tomate se había puesto malo. Lo que había en la nevera eran tomates tipo Raf de los que me como crudos, aunque son algo harinosos. Como eran grandes me he lanzado a la aventura.
He troceado los tomates y los he puesto en una sartén con sal, aceite, ajo en polvo y una guindilla mediana. Como los tomates tenían bastante agua enseguida ha quedado una salsa caldosa y lo he dejado que hierva a duego alto removiendo de vez en cuando. Pasados unos 15 minutos he añadido un poco de pimentón (se me ha ocurrido) y he bajado el fuego a la mitad de potencia. Cuando he visto que cogía consistencia, he añadido 2 lonchas de jamón serrano troceadas y unas 8 de chorizo, de esas que van en pack doble en el super con salchichón. Y así aprovecho restos que hay por la nevera.
Lo he dejado cociendo un rato y lo he probado para rectificar de sal. Estaba un poco ácido así que he puesto dos cucharadas de postre de azúcar moreno (el que usamos en casa). Y he bajado el fuego al mínimo, destapado, para que espese un poco más... No sé si quedará una salsa espesa pero tiene buena pinta y está muy buena de sabor.
No tengo ni la menor idea de si es así como se hace una salsa de tomate para pasta, o si hay que triturar o quitar algo al tomate, pero no tenía tiempo de buscar y es lo que se me ha ocurrido.
A ver qué tal. Malo no puede estar.
miércoles, 8 de abril de 2015
Arroz blanco
Importantísimo para resolver una comida: con tomate y un huevo ya tenemos arroz a la cubana. Con un filete de pescado, con longanizas, salteado con champiñones... Le queda bien todo.
Mucha gente lo hierve sin más, y les parece soso y aburrido. Como buena valenciana, yo prefiero hacerlo en sartén.
Al lío: necesitamos un chorrito de aceite de oliva virgen extra, 2 o 3 dientes de ajo, sal. Yo suelo medir el arroz con un recipiente para flan individual: 3 de arroz, 6 de agua.
En una sartén pongo el arroz y lo rocío con el aceite. Pongo el fuego a tope. Añado la sal y los ajos (previamente "rotos" aplastándolos con un trapo, sin pelar). Cuando empieza a crepitar sin que coja color tostado el arroz, echo el agua. Muevo el arroz para repartirlo bien por el fondo de la sartén. Bajo el fuego a media potencia. Y ya no toco el arroz nunca más, jamás, no remover bajo ningún concepto!! En 15 minutos más o menos ae habrá consumido el agua y estará casi listo. Comprobar si está hecho (no debería estar duro por dentro) y si es así, apagar el fuego y dejar tapado 5 minutos más. Ya se puede servir.
Si aún está un poco duro, rociar con un poco más de agua, tapar, poner el fuego al mínimo y dejar 5 minutos. Comprobar de nuevo y si ya está, servir.
¡Ya está! ¿Qué os parece?
domingo, 22 de marzo de 2015
Patatas guisadas con alcachofas
Hoy he hecho patatas guisadas con alcachofas, para acabar las que abrí en la receta anterior.
Es muy sencilla, necesitamos patatas (he usado 5 pequeñas), caldo (o agua y cubitos), alcachofas, laurel, ajo en polvo y tomate frito.
En una cazuela voy poniendo las patatas, cortadas en trozos. Para estofarlas hay que cortarlas rompiendo el final. Cortas con el cuchillo y arrancas. Así el caldo se espesa más.
Cubro las patatas con agua, sólo hasta que cubra. Luego echo los cubitos de caldo de verdura, una cucharada de tomate frito, ajo en polvo y una hoja de laurel. Subo el fuego hasta que hierva y lo bajo a fuego lento. Dejo cocer unos minutos, remuevo para mezclar bien, y pruebo el caldo. Rectifico de sabor, añado las alcachofas y ya dejo cocer hasta que la patata esté blanda y el caldo espeso. Tarda una media hora. Al quitarlo del fuego le echo un poco de almendra molida para espesar un poco más y dar un toque suave.
Y ya está. Para servirlo, bien caliente en plato hondo, y se puede espolvorear un poco más de almendra molida por encima. Yo lo tomo como plato único, y me ha dado para 2 raciones grandes.
¿Bien?
jueves, 19 de marzo de 2015
Arroz caldoso con guisantes y alcachofas
Hoy toca plato único de cuchara, y es que a la primavera ni se la ve ni se la espera, como predijo la marmota Phil, y apetece comer calentito.
Me hace falta: arroz, cubitos de caldo vegetal y de pollo, colorante alimentario y guisantes congelados. También nos sirve el caldo de brik (pongo el brik entero). Hoy le voy a poner corazones de alcachofas (de bote).
En una cazuela pongo 4 vasos de agua a hervir (un litro) y le echo 1 cubito de caldo de pollo y otro de verduras. Luego echo los guisantes, la cantidad al gusto. Y Añado un poco de colorante porque me gusta el caldo bastante amarillo. ¡Creo que es cosa de valencianos!
Ahora que ya tengo el caldo en marcha, lo pruebo para ver si le falta sal o sabor. Si le falta, añado otro cubito o un poco de sal.
Cuando hierve el caldo, echo el arroz. Suelo poner 2 puñados por persona o en este caso que hay 4 vasos de agua, pongo 1 vaso de arroz. Da para dos raciones de plato único bastante contundentes.
Ahora van las alcachofas: no las he puesto antes para que no se ablanden demasiado (no las uso congeladas sino de bote, listas para servir).
El arroz tarda unos 20 minutos, y conviene remover de vez en cuando. Yo tengo vitrocerámica y cuando los granos de arroz están blandos por fuera pero aún un poco duros por el centro, apago el fuego y lo dejo reposar con el calor que queda. Con caldo de brik se espesa mucho, ¡ojo!
¡Ya está! Facilísimo y resultón.
Si se espesa mucho podemos añadir más agua o caldo. En caso de añadir agua, probarlo por si falta sal.
Se le puede añadir una pizca de nuez moscada o de canela, con cuidado de no pasarse ya que dan bastante sabor.
Conservar en la nevera separando arroz y caldo. Si me quedo sin caldo, es fácil añadir agua y cubitos para hacer más.
Se congela (por separado) estupendamente.
Servir calentito y como opción, se le puede echar un chorrito de limón.
¿Qué tal ha salido?
Cocino a ojo porque no tengo paciencia ni tiempo
Soy autónoma. No tengo tiempo. Y aunque lo tuviera, no quiero pasarme mil horas en la cocina. Pero me gusta comer bien y alimentar bien a los míos aprovechando todo lo que me ayude a ganar tiempo, para preparar platos sencillos, de diario, y comer bien sin que me dé pereza ponerme de cara al fogón.
Aprendí a apañarme con los fogones viendo a mi madre cocinar "a ojo". Aunque era una cocinera fuera de serie y tenía miles de libros de cocina del mundo (que ahora tengo yo), en el día a día no se paraba a consultar ninguna receta. Lo que tenía ya interiorizado lo variaba, lo adaptaba a lo que tuviera en la nevera, y sacaba unos platos sencillos y perfectos para comer bien a diario aprovechando el tiempo. Quiero reivindicar el saber hacer de las madres ocupadas, ahora que está tan de moda la cocina sofisticada. El dar de comer a la familia sin tonterías y sin dedicarle las horas muertas. Para platos sofisticados, el fin de semana o el restaurante.
Cualquier cocinero me querrá matar, porque no mido las cantidades sino que lo echo todo a ojo en la cazuela, no hiervo las legumbres sino que las compro en conserva, uso cubitos de caldo industrial, tomate frito de bote, etc. En resumen, para el día a día no me complico. Pero aprovecho lo que tengo en la cocina, ahorro tiempo y no me paso la mañana en la cocina para luego comer en 15 minutos, que es el rato que tengo de lunes a viernes. Así, cocinar no supone un agobio añadido al ritmo de vida ya de por sí acelerado que casi todos llevamos y los autónomos como yo, más.
"A ojo" significa que no quiero saber nada de gramos ni de onzas, ni de decilitros. Prefiero hablar de pizcas, de puñados y de chorritos... Prefiero probarlo todo e ir rectificando. Lo más curioso es que todo me sale con el mismo sabor que a mi madre... ¡cocinando a ojo! Que alguien me lo explique.
En fin, recapitulando: que no tengo tiempo ni paciencia y si he de andar midiendo, me da pereza y acabo haciéndome un bocadillo de atún. Por lo tanto, iré compartiendo recetas de elaboración fácil, sin pretensiones, ni elegantes ni glamurosas, porque son para comer en casa de lunes a viernes, sin complicarse pero para comer bien.
Espero que os gusten.
Aprendí a apañarme con los fogones viendo a mi madre cocinar "a ojo". Aunque era una cocinera fuera de serie y tenía miles de libros de cocina del mundo (que ahora tengo yo), en el día a día no se paraba a consultar ninguna receta. Lo que tenía ya interiorizado lo variaba, lo adaptaba a lo que tuviera en la nevera, y sacaba unos platos sencillos y perfectos para comer bien a diario aprovechando el tiempo. Quiero reivindicar el saber hacer de las madres ocupadas, ahora que está tan de moda la cocina sofisticada. El dar de comer a la familia sin tonterías y sin dedicarle las horas muertas. Para platos sofisticados, el fin de semana o el restaurante.
Cualquier cocinero me querrá matar, porque no mido las cantidades sino que lo echo todo a ojo en la cazuela, no hiervo las legumbres sino que las compro en conserva, uso cubitos de caldo industrial, tomate frito de bote, etc. En resumen, para el día a día no me complico. Pero aprovecho lo que tengo en la cocina, ahorro tiempo y no me paso la mañana en la cocina para luego comer en 15 minutos, que es el rato que tengo de lunes a viernes. Así, cocinar no supone un agobio añadido al ritmo de vida ya de por sí acelerado que casi todos llevamos y los autónomos como yo, más.
"A ojo" significa que no quiero saber nada de gramos ni de onzas, ni de decilitros. Prefiero hablar de pizcas, de puñados y de chorritos... Prefiero probarlo todo e ir rectificando. Lo más curioso es que todo me sale con el mismo sabor que a mi madre... ¡cocinando a ojo! Que alguien me lo explique.
En fin, recapitulando: que no tengo tiempo ni paciencia y si he de andar midiendo, me da pereza y acabo haciéndome un bocadillo de atún. Por lo tanto, iré compartiendo recetas de elaboración fácil, sin pretensiones, ni elegantes ni glamurosas, porque son para comer en casa de lunes a viernes, sin complicarse pero para comer bien.
Espero que os gusten.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









